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Ensayo filosófico sobre un tema no filosófico |
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Hace ya un par de días, recibí como asignación académica el trabajo de "escribir alguna reflexión filosófica acerca de algún tema no filosófico". Con el paso de las horas y la aproximación de la fecha de entrega, noté que todas y cada una de la veces en que me disponía a seleccionar un tema, mi intento resultaba en vano por acabar cuestionando la instrucción que me había sido dada: ¿acaso no todo tema capaz de ser observado a través del ojo de la Filosofía no era, en cuanto tal, un tema filosófico? O bien, ¿existía algún objeto capaz de resistirse a la mirada de la Filosofía en tanto ciencia? Y así pues, un poco como el poeta que abandonado por su musa acaba escribiendo sobre la falta de inspiración, terminé encontrando un tema para mi trabajo en el mismo obstáculo que me impedía empezar a escribirlo, a saber, la cuestión de si es posible escribir filosóficamente acerca de un tema no filosófico. Sin duda alguna, la disertación en torno a este problema exige en primer lugar el esclarecimiento de términos como el adverbio filosóficamente y el adjetivo filosófico, ambos derivados del sustantivo Filosofía. Si bien la idea de Filosofía ha sido profunda y diversamente tratada por un sinnúmero de pensadores a lo largo de la historia, también es cierto que su definición obedece a ciertas constantes, tal y como lo establece Nicola Abbagnano en su Diccionario de Filosofía (1). Según Abbagnano, la Filosofía ha sido invariablemente concebida en función de tres consideraciones elementales: la naturaleza del saber al que hace referencia; la naturaleza de la finalidad a la que está destinado tal saber; y la naturaleza del procedimiento que le es propio. En primer lugar, con respecto al saber, la filosofía puede definirse: o bien a través del modelo de las filosofías orientales, que sitúa el origen del saber en lo divino; o bien, a través de la tradición occidental, que entiende al saber como producción humana. En segundo lugar, con respecto a la finalidad del saber, la filosofía puede presentarse: o como meramente contemplativa; o en forma activa, como instrumento de modificación. En tercer lugar, con respecto al procedimiento que utiliza, la filosofía puede manifestarse: ya sea como filosofía sintética o creadora, caracterizada por el desconocimiento de límites o condiciones en el trabajo de producción del saber; ya sea como filosofía analítica, reconocedora de la existencia de datos y limitaciones en la producción del saber. En cualquier caso, la noción esencial de Filosofía parece indisociable de aquélla de ciencia. Así entendida, en el sentido al que nos refiere etimológicamente -del griego, amor a la sabiduría-, la Filosofía apunta más a una forma de aprehender la realidad, a un tipo de mirada, que a una cualidad de las cosas; de allí que lo filosófico se presente no como una característica particular de ciertos objetos, apropiados para un tipo específico de reflexión, sino como una manera peculiar de mirar cualquier objeto, en busca del saber. En estos términos, sería absurdo pretender distinguir objetos de reflexión filosóficos y no filosóficos: cualquier tema podría revelarse como un tema filosófico al momento en que reciba una mirada indagadora, la mirada del amante de la sabiduría. De este modo podría quedar resuelta la discusión sobre si es posible escribir filosóficamente sobre un tema no filosófico: la conclusión sería una negativa rotunda y aludiría, no a una incompatibilidad entre tipo de enfoque (filosófico) y de tema (no filosófico), sino a la inexistencia de temas o asuntos de reflexión no filosóficos por naturaleza. Ahora bien, hasta este momento se ha considerado sólo una acepción de Filosofía, aquella que el Diccionario de la Real Academia Española expone en primer término al definirla como ciencia (2). No obstante, este diccionario arroja una segunda acepción y también entiende como Filosofía al "conjunto de doctrinas que con este nombre se aprenden en los institutos, colegios y seminarios". En este sentido, la Filosofía implica no sólo una ciencia sino la historia de tal ciencia; y paralelamente, lo filosófico apunta no sólo a una óptica científica sino al desarrollo histórico de tal óptica, es decir, a la Historia de la Filosofía. Teniendo esta última reflexión en mente, considerando el adjetivo filosófico no sólo en relación a una ciencia sino a la historia de tal ciencia, puede replantearse la cuestión sobre si es posible escribir filosóficamente acerca de un tema no filosófico. Así pues, podrían distinguirse temas filosóficos o no filosóficos en función de su relación directa con la Historia de la Filosofía: "la idea del buen sentido cartesiano" o "la concepción de lo sublime en el Romanticismo" podrían tildarse de objetos de reflexión filosóficos, mientras que "la experiencia de la soledad" o "el reflejo de los árboles sobre el agua" podrían tildarse de temas no filosóficos. (Éstos últimos, cabe resaltar, no niegan de ninguna manera la posibilidad de reflexión filosófica). En otras palabras, la cuestión sobre si es posible "escribir una reflexión filosófica acerca de un tema no filosófico" podría responderse afirmativamente al considerar que el adjetivo filosófico tiene dos sentidos diversos en la oración: junto al término reflexión, apunta a la idea de Filosofía como mirada científica, pero junto a tema hace alusión a la Historia de la Filosofía. De esta manera quedaría resuelta la cuestión inicial de una manera afirmativa: Sí, es posible escribir una reflexión filosófica (desde la óptica del amante de la filosofía) sobre un tema no filosófico (no vinculado a la Historia de la Filosofía). Así pues, tras darle muchas vueltas al asunto, he entendido que el escribir una reflexión filosófica acerca de un tema no filosófico no es, necesariamente, una instrucción contradictoria. Pudiera resultar confusa porque en un caso, el adjetivo filosófico refiere a la Filosofía como ciencia y, en el otro, a la Historia de la Filosofía. Sólo si este pensamiento es atinado habré obedecido una parte de la instrucción que me impulsara a escribir este ensayo, o sea, habré explorado un tema no filosófico, me habré abstenido de acercarme a la Historia de la Filosofía. Si he sido fiel al resto de la instrucción, si he asumido mi reflexión filosóficamente, si ésta ha sido auténticamente movida por el amor a la sabiduría, es un asunto que sólo quedará por juzgar a mi lector. ___________________________________ (1) Nicola Abbagnano: Diccionario de Filosofía. México, Fondo de Cultura Económica, 1996. (2) Real Academia Española: Diccionario de la Lengua Española. Madrid, Real Academia Española, 1992. |