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Presentación de lo dionisiaco en el ritmo - Raúl Monsalve Raúl Monsalve · musikos2002@hotmail.com
Partimos de un hecho muy básico. La música está compuesta por tres planos: el melódico, el armónico y el rítmico. El primero se caracteriza por ser una sucesión de notas musicales de distintas alturas, en un tiempo determinado; el segundo por ser una serie de notas musicales sonando al mismo tiempo, el tercero por ser al igual que la melodía una sucesión de sonidos, pero éste se caracteriza además por poseer alternancias de acentos fuertes y débiles, así como de delimitar el tiempo en el que se desarrolla. En ocasiones encontramos la predominancia de un plano sobre el otro, por ejemplo es indiscutible que en el continente africano se presenta una gran riqueza rítmica, que es observable en el simple hecho de que la mayoría de sus instrumentos son de percusión. Así mismo, la música que llamamos Occidental, compuesta en su mayoría en Alemania. Francia e Italia. Expone una gran riqueza en los planos armónicos y melódicos, igualmente apreciable en los distintos grupos instrumentales que componen la orquesta clásica. Los instrumentos de cuerda, instrumentos de viento, etc., superan en gran número la cantidad de instrumentos de percusión presentes en las obras de los compositores europeos, por lo menos hasta finales del siglo XIX. El ritmo es fundamentalmente dionisiaco, al revisar todas aquellas culturas, incluyendo nuestra cultura latinoamericana, en donde el arte se caracteriza por conservar su carácter ritual, el ritmo aparece en forma de baile, de trance o de ambos simultáneamente. Del mismo modo, el ritmo está ligado a nuestros procesos más esenciales, el latir de nuestro corazón es una base rítmica, nuestro caminar también, esto sin hablar de los distintos tiempos psicológicos que nos acompañan en todas nuestras experiencias. Es por esto que pretendo que refuto a Nietzsche En el segundo capítulo de El origen de la tragedia el autor dice:
Coincido con Nietzsche, en tanto, ambos creemos que Dionisio fue apartado por largo tiempo de gran parte de la música de Occidente, pero difiero en que la ausencia de Dionisio este representada en una ausencia melódica o armónica, cuando los más grandes logros de la música europea son en este ámbito. Resulta difícil encontrar un capitulo entero dedicado a la evolución rítmica de la música en Occidente cuando revisamos nuestras enciclopedias de la música. Por el contrario son grandes y ampliamente explicados los avances armónicos y melódicos que se dieron con Bach o con Rameau. Así como detalles en los cambios polifónicos y modales sucedidos entre la Edad Media y el Renacimiento, sólo por citar algunos ejemplos. Por supuesto que existen avances dentro de la percusión de la orquesta clásica y que en ocasiones las rítmicas utilizadas en la música “culta” o académica europea son de suma complejidad. Sin embargo, lo que quiero recalcar, es que toda fuerza rítmica se diluye en las complejidades armónicas y melódicas que caracterizan a este tipo de música. Este panorama empieza a cambiar a principios del siglo pasado, con la presencia de dos compositores que encontraron en la exploración rítmica un medio fundamental para la expresión musical. Estamos hablando de Igor Stravinsky y de Béla Bartok. Con ellos se reformula el papel de ritmo dentro de la composición musical “culta” o académica. De entrada, la fuerza que poseen sus creaciones es impactante, la complejidad rítmica va de la mano con una nueva y personal propuesta armónica y melódica, y sin duda alguna se acerca a un terreno de violencia expresiva, por medio de sonidos dispuestos de manera poco amable para el escucha, sin que por ello no podamos decir que sus producciones musicales cuentan con una increíble belleza y sutileza. A través de esta exposición se tratará de comprobar que Dionisio ha estado ausente en gran parte de la música compuesta hasta el siglo XIX, y que esta carencia es reflejada en el poco interés por el ritmo que presentaron los compositores académicos. Siguiendo este camino reivindicaremos la obra de Stravinsky y de Bartok, por ser éstas, las que introducen un arte musical realmente trágico, en donde, melodías, cambios armónicos y formulas rítmicas se funden en una sola masa sonora, capaz de despertar en el escucha una verdadera exaltación de las fuerzas primordiales. |
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