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Proyecto Nietzsche y la "crítica" al positivismo José Leonardo Guaglianone · club_tuberia@hotmail.com ________________________________________ Incontables han sido las cosas que se han analizado a partir de la obra de Nietzsche. La primera aclaración pertinente –dado que este trabajo se propone en gran medida grandes aclaraciones- sería la de justificar el uso de la palabra “crítica” como un simple lugar común para la articulación de algo mucho más inasible. Es así que, cuando nos referimos a la crítica de Nietzsche, nos referimos a su propia manera de generar un criterio capaz no sólo de trascender a la crítica tal y como la tradición nos la enseña, sino de destruirla. Por lo tanto, todo lo que sobre Nietzsche se pretende analizar en este trabajo parte de un acercamiento estético, pero estético también en el sentido del lenguaje, la forma de expresarse, la manera de canalizar un torrente de respuestas individuales. Ya que a Nietzsche no se le puede leer sin entender primero lo que para Nietzsche significa leer. Nuestro libro no sólo versa de la estética trágica, sino que está expresado precisamente en ese lenguaje. Jamás pensemos que el libro que nos plantea la estética dionisíaca nos pasará por encima como una lectura epidérmica, que ni se nos pase por la mente que el libro en si mismo es menos trágico que las ideas trágicas que manifiesta. Dionisos es experiencia, es la sabiduría de la experiencia que en la música es el baile. Que a nadie se le ocurra pensar que Nietzsche es un autor para escuchar -¿es necesario decir que es un autor para bailar?-, pues para leerle definitivamente hay que experimentar la tragedia del hombre atormentado que escribe, el hombre que sabe que será malinterpretado. En gran medida de eso trata este trabajo. De ubicar la obra de Nietzsche más allá de las interpretaciones y malinterpretaciones que Occidente ha hecho de él. Pero sobre todo comprender la conciencia que él tenía de esto. La tragedia de un hombre que vislumbra la manera en que su obra será mal entendida. Y esto lo veremos a partir de su reconocimiento de un proceso cultural ya para entonces inevitable: el positivismo, la mecanización de la experiencia de vida generalizada, la instauración de los paradigmas de la ciencia que alejarían al hombre de la naturaleza -y de su naturaleza- al entenderlo como a un ente aislado, aunque paradojalmente atrapado en la autoridad de leyes inalienables. Y junto con eso, la radicalización de la visión romanticista hacia esto que conocemos como posmodernidad y que él sabiamente llamó nihilismo. Se pretende no sólo comprobar la conciencia de Nietzsche con respecto a los procesos culturales que emergían arrolladoramente en su época, sino también la comprensión de un futuro, donde el fenómeno de la sociedad de masas permitiése la anulación de criterios estéticos y la alienación de una inalterable homogeneidad en todas las expresiones humanas. El ideal del progreso al que dio temprana respuesta, en el cual la razón abarcaría de manera total todos los horizontes, y que ante su caída, la cultura occidental se vería inevitablemente sumergida en los abismos del nihilismo. Es entonces que partiremos de esta reubicación de la obra de Nietzsche entendida como una revisión de los procesos culturales de Occidente para generar algún tipo de respuesta a la problemática cultural actual. Sin embargo resulta fundamental hacer una nueva aproximación a los planteamientos filosóficos de Nietzsche, aproximación exenta de las interpretaciones tradicionales y que no degenere en las vicisitudes del debate posmoderno y el relativismo, con el fin de vislumbrar nuevas alternativas para la construcción de una visión que sea capaz de trascender las malinterpretaciones que se han hecho y que como veremos, se encuentran profundamente relacionadas con la expresión nietzscheana de la experiencia de vida como paradigma y como valor fundamental de toda obra humana. La expresión de un lenguaje en donde arte y filosofía se fusionan, en donde ciencia y metafísica se mezclan, partiendo de la experiencia en la estética fisiológica donde el conocimiento ajeno a la experiencia termina convirtiéndose en una falacia de las capacidades del ser humano. Nietzsche y la “crítica” al positivismo
2) Sábato y el falso ideal del progreso 3) Britto García y el debate de la posmodernidad 4) Nietzsche y la sabiduría estética trágica 5) Conclusiones: Cómo trascender al nihilismo
________________________________________ Bibliografía BRITTO GARCÍA, Luis: El imperio contracultural: del rock a la posmodernidad, Caracas, Editorial Nueva Sociedad, 1996. FRENZEL, Ivo: Nietzsche, Barcelona, Salvat, 1985. GIVONE, Sergio: Historia de la estética, Madrid, Tecnos, 1999. KHAYYAM, Omar: Rubaiyyat, Barcelona, Ediciones 29, 1993. NIETZSCHE, Friedrich: Crepúsculo de los ídolos, Madrid, Alianza Editorial, 1975. SÁBATO, Ernesto: Hombres y engranajes, Heterodoxia, Buenos Aires, Emecé Editores, 1951. |
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